
La reforma laboral volvió a recibir presión, esta vez desde los jóvenes empresarios. La Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios rechazó el proyecto que modifica el Código de Trabajo porque, a su juicio, deja fuera puntos clave para emprendedores y mipymes.
La posición fue publicada el 24 de mayo de 2026 por Acento y El Día, luego de que la Cámara de Diputados aprobara la pieza en primera lectura el 20 de mayo.
Las tres alertas que marca ANJE
El primer punto señalado por ANJE es la exclusión de una propuesta que venía del Senado: alinear el Comité Nacional de Salarios con la clasificación oficial de mipymes de la Ley 488-08. Para los jóvenes empresarios, sin esa referencia las decisiones salariales pueden golpear más fuerte a negocios pequeños que a empresas grandes.
La segunda alerta está en las multas laborales. ANJE entiende que aplicar el mismo régimen sancionador a una microempresa y a una gran compañía puede terminar empujando a más negocios hacia la informalidad.
El tercer reparo toca el teletrabajo. La organización considera que el texto aprobado plantea un esquema rígido y que, si no se corrige, podría desincentivar empleos formales bajo una modalidad que ya forma parte del mercado laboral dominicano.
La segunda lectura queda como punto de presión
El proyecto todavía tiene camino legislativo. ANJE ve la segunda lectura como la oportunidad para introducir ajustes técnicos y retomar consensos que, según el sector empresarial, quedaron fuera de la versión aprobada.
Este es un desarrollo nuevo dentro de un tema que ya venía caliente. El sitio publicó antes que la reforma laboral pasó al Senado con la cesantía intacta; ahora la novedad está en el frente empresarial y en las objeciones concretas sobre mipymes, multas y teletrabajo.
El punto que toca a empleados y dueños pequeños
Para el trabajador, la reforma no puede significar perder derechos. Para el pequeño negocio, tampoco puede convertirse en una carga imposible de cumplir. Ahí está la tensión real: cómo modernizar un Código de Trabajo que no cambia a fondo desde hace décadas sin castigar al empleo formal que el país dice querer aumentar.
En la calle, esto se traduce en preguntas prácticas: cuánto cuesta contratar, qué pasa con las multas, cómo se regula el trabajo remoto y si una mipyme podrá cumplir sin cerrar puertas o quedarse en la informalidad. Esa es la parte que el Congreso tendrá que mirar antes de cantar victoria.